SOY ASÍ QUE PROBLEMA HAY
agosto 29, 2017
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ME AMO POR QUE ANTES ME HE QUERIDO MUCHO

En el anterior post, ya comente aunque por encima, y pasando de soslayo que hay que aceptase tal y como somos, sí que sé que es un imposible pero creo que lo que imposibilita la aceptación de nuestro Yo ante la enorme presión social, es lo que denomino presión fashionista, por intentar hacer de cada uno de nosotros un estándar que se adapte a los cánones establecidos. Pero cánones establecidos ¿por quién?

Mucho me temo, que por el mundo de la moda, que nos intenta encorsetar en sus tallas imposibles, los cuerpos esteroideos de la televisión y cine, influencers de todo tipo y calaña (yo incluido… aunque creo que soy un micro influencer). Médicos mediáticos, dietistas de pacotilla, programas del aprovechamiento social todos ellos, y muchos más, influyendo sobre todo tipo de personas, incluidos niños a los que los padres bajo el yugo de una vida híper sana ya encorsetan para que se obsesionen con el deporte y la contabilización de calorías.

Siempre he tenido problemas de peso. Bueno más bien desde la adolescencia. De niño era un chaval delgadito pero el crecimiento la genética o el que me pusiera como cerdo comiendo, sabe dios lo que fue, me hizo engordar a eso de los 14 años hasta unos vertiginosos 130 kilos. Eso me hizo decir basta, pero por propia salud. Tome conciencia de que no podía seguir así, me faltaba el aire y bufaba al momento de hacer el más mínimo esfuerzo, así que se impuso el hecho de ir a un médico especialista, y por aquel entonces de la Seguridad Social que me evaluó, y me hacía seguimiento y empecé el proceso de pérdida de peso.

No recuerdo que fuese algo agónico y pasando un hambre atroz, para nada, todo lo contrario muchas verdura, carne magra, grandes dosis de ejercicio diario, aeróbico, saliendo a correr diariamente, y de forma gradual hasta que al final, cada kilo perdido era un triunfo y eso me animaba ya hace bastante tiempo, y he pasado por rachas de estar más lleno y más delgado pero afortunadamente siempre dentro de las mismas tallas, llevo años sin cambiar de ellas, y eso es un gustazo. Más que nada porque no es necesario estar entrando a probarse la ropa en esos probadores caluros y masificados de las tiendas tan de moda.

La cuestión y parte de esto por no perder el hilo, es que precisamente aun sabiendo la talla que se utiliza, siempre están los típicos fabricantes de tallas minúsculas que nombran sus tallas por debajo de lo establecido y donde usas una 44 termina siendo una 38  numerada con una 44 así que una sabia decisión que hago extensible, es que esos comercios ni se pisen, son una fábrica de traumas psicológicos y enfermedades tanto mentales como de desequilibrios alimenticios sin control (ya sabéis a lo que me refiero).

Creo que lo que forma parte del crecimiento personal el grado de madurez está vinculado directamente con el amor. El amor que sentimos no ya con lo que nos rodea, con lo que nos hace felices, sino con el amor que sentimos hacia nosotros mismos el querernos, el amarnos el mimarnos en definitiva, sentir la felicidad que da la aceptación de uno mismo.

Lo sé, es complicado, debemos hacer un ejercicio diario, un trabajo mental crearnos nuestra propia isla de reflexión, y currar sin descanso el saber que somos lo que somos, somos lo que queremos ser o nos dejan, seamos realistas, y evidentemente como la naturaleza nos ha hecho, queda claro, la necesidad de tener que cambiar nuestra fisonomía por que lo diga Pepita, Juanito o menganito. Es una soberana locura y una falta de personalidad que nos debemos de mirar muy seriamente.

Queda claro y ni que decir tiene que los cambios por salud están justificados plenamente (salud física o mental) no me refiero a estos casos.

Me refiero a los agentes ninguneantes de las voluntades ajenas, que lo único que buscan es el beneficio personal o empresarial a costa de hacernos sentir insignificantes, y almas vacías completamente moldeadas a su gusto y conveniencia.

Chicos, chicas tenemos que querernos, si nos queremos, y amamos nada nos podrá hacer daño o al menos minimizaremos los riesgos, total si nosotros no nos queremos decirme quien nos va a querer (las madres no valen).

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