LA PERFUMERÍA SE HA VUELTO LOCA
agosto 24, 2017
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QUE LE PASA A LA INDUSTRIA PERFUMERA

Esta es mi experiencia

No alcanzo a entender que les pasa tanto a las narices (así se les llama a los señores que formulan los perfumes para la industria del sector) como a los fabricantes.

Estoy últimamente analizando un montón de perfumes en cualquiera de sus distintas variedades, y no alcanzo a entender cómo es posible que se repitan esencias, si no clavadas, si muy similares entre ellas. Como ya he comentado muchas veces en los vídeos de mi canal de YouTube (Javier Orgaz) hay matices en ellos que pudieran ser diferentes, pero lo cierto, es que eso es solo para las narices expertas que buscan al detalle las diferencias pudieran ser latentes, y notorias, diciendo estos señores que  no tienen nada que ver. Pero para los que no somos expertos ni muchísimo menos, esos olores, esos remanentes, esas estelas que dejan algunos perfumes, no presentan ninguna diferencia salvo la de la potencia del propio perfume y la del precio.

Me entristece que grandes firmas repitan entre ellas olores, fragancias, formulas tan similares, que al final solo el cliente se decida a comprarlas por precio, y no por su valor de aroma, y exclusividad entre comillas, ya que todos sabemos que son creados para el gran público a precios caros, y entrecomillo algo “no carísimos y exclusivos” pero que tienen unos precios que para la mayoría no son asequibles, además mucho me temo que aparte de pagar el producto ( y soy muy consciente de que esto es así), un porcentaje mucho más alto, es el valor del propio envasado, muy por encima del contenido del mismo, así que al final pagamos más por un botellas preciosísima que por el contenido de la misma o incluso los propios gastos derivados de la producción del mismo, cuando el verdadero valor por lo que realmente se paga es por el contenido, no por el continente pretencioso en el que están encerrados.

Los perfumes de alta gama se pueden encontrar básicamente unos 30 o 50 ml. A unos escalofriantes 200 euros mínimo y esos sí que marcan la diferencia de la exclusividad y el precio. La enorme mayoría en el aroma siendo altamente exquisitos y refinados y con unos encasados tan simples que nos hace pensar dios mío si la botellita es horrible, ¿cómo es posible que sea tan caro?. Pues sí pero es como debiera de ser está pagando por un perfume no por una botellita llena de lujo y apariencias que al final es una copia burda de algo ya existente.

Pero para las personas mundanas como yo, todo esto se resume a poder en la medida de lo posible conseguir alguna muestra de ellos e intentar echárnosla con cuentagotas para alargarlas.

Cuando hago los análisis miro, remiro, me informo, estudio y pruebo al producto ante la cámara, y cuando cae en mi la esencia veo que no todo lo que he leído en su mayoría no es cierto. Me llevo tremendos varapalos y decepciones con ellos, en algunos casos, está claro, no todos son decepcionantes seamos coherentes pero es de mis decepciones con algunos de ellos de los que estoy hablando.

Sí se estudiara minuciosamente a los competidores los fabricantes no deberían de repetir absolutamente ninguna fragancia, pero creo que estamos cayendo en el aburrimiento, la masificación, el lanzar por lanzar cada temporada alguna porquería facilona con la que llenarse los bolsillos y que luego se desecha una vez ha cumplido su función tan efímera como su propio aroma, sin que nosotros podamos hacer nada por salvarles la vida y hacer de ellos algo eterno como los grandes clásicos del sector. Pero es ya nacieron con su vida comercial estipulada por ser la mayoría de ellos carentes de personalidad y carácter y cuando es creado así, no hay nada que hacer por ellos.

La enorme masificación a la que se está exponiendo el sector desde hace años, está poniendo en peligro a toda la industria. Poco a poco nos vamos a dar cuenta de que está siendo una completa tomadura de pelo, y terminará pasando factura. Es cuestión de tiempo.

Mientras tanto seguiremos viéndolos aparecer y desaparecer como sus estelas movidas por una suave brisa que o nos inundaran los sentidos, o simplemente pasaran desapercibidas como lo efímero de su banal existencia.

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